Prensa: La izquierda se ‘indigna’ por los recortes

Secunda la movilización popular en Maó en defensa de la sanidad pública
UltimaHora.es Menorca
F.A.M. | 15/01/2012

Algo más de un centenar de personas se sumaron ayer en Maó a las movilizaciones convocadas a nivel estatal para protestar por los recortes en la sanidad pública y su paulatina privatización.
Auspiciada por la plataforma Prou Retallades de Menorca y el movimiento 15-M, la concentración en la plaza Colón de la ciudad de Llevant reunió a un nutrido grupo de trabajadores sanitarios, que junto a la ciudadanía, los líderes sindicales y los distintos representantes políticos presentes clamaron contra el «fraude» que suponen las medidas impulsadas tanto por el Govern balear como por el Estado.

«No quieren ahorrar, lo que quieren es obligarnos a contratar una mutua», aseguró Manolo Lora, de la asociación de empresarios del puerto, después de que Ramon Carreras, de CCOO, integrante de la plataforma contra los recortes, asegurara que «la privatización de la sanidad es un fraude de los grandes grupos empresariales que quieren hacer de nuestra salud su negocio».

Los organizadores de la concentración repartieron guantes morados entre los asistentes como símbolo de la protesta, demás de colgar en la plaza una pancarta con el lema «Salud digna».

Sin sustitutos

Una de las voces que más se dejó oir fue la del delegado sindical del Àrea de Salut de Menorca, Juan Andrés Bernabeu, que aseguró ante los presentes que «a día de hoy no se está cubriendo ninguna baja, ni de médicos ni de enfermeras o auxiliares», una aformación que recabó la aprobación del personal sanitario presente en la concentración.

Además, según explicó Bernabeu, «a partir del 30 de enero, los interinos habituales se quedarán sin trabajo».

Desde el movimiento 15-M, uno de sus representantes, Ángel Torres, advirtió que «lo que nos quiten ahora será imposible de recuperar» y animó a combatir las políticas neoliberales importadas de Estados Unidos.

La intervención más contundente de la noche llegó de la mano de uno de los ciudadanos allí presentes, que no dudó en afirmar que «no es el momento de filosofar, es el momento de la desobediencia civil y de negarse a pagar los 10 euros por la tarjeta sanitaria». Para él fue la mayor ovación de la noche, que pese a no reunir a un elevado número de personas en Maó sí evidenció que la cuestión preocupa muy especialmente a los profesionales de la sanidad y que las intenciones de privatización del Govern tendrán una fuerte contestación social en las calles de la Isla.

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